
Muchos me preguntan porqué soy o dejo de ser de cierta manera. Buscan motivos a mi a mi manera e intentan modificarla para convertirme en una abzurda muñeca que demuestre una poderosa dinastía en su esplendor. Todo se preguntan sobre mi manera de ver la vida, sobre mi manera de vivirla, sobre mi modo de afrontar las cosas. Y es que nadie sabe qué sólo intento protegerme de una pretendida vida feliz. Yo ya afronté la muerte, conocí los ojos sin ver, las mejillas pálidas, los labios sin color, conocí el tacto muerto, conocí otro aspecto de la prosperidad. No voy a fingir ser una mujer con una vida increíblemente insulsa sólo para pretender que no sé algo que ya viví. Sí ustedes quieren hacer la suya, buenísimo, sonrían a la muerte, enfrente la violencia con felicidad, vivan la vida cómo si el mal no existiera y déjense de joder. Sólo aquellos qué logramos conocer de algún sentido la muerte, sabemos la verdad de la realidad. Mientras tanto esperamos que la sociedad identifique un cambio que todavía no sucedió. Y es que la muerte nos mostró cosas asombrosas que nadie todavía está preparado para vivir. Es que sí, la muerte, sólo se muestra a aquel qué realmente ve las cosas cómo.son. Yo jamás dibujé felicidad dónde sólo se veía desdicha, jamás vi paz en una guerra, jamás imaginé prosperidad en un camino insulsamente maltratado. Jamás ví la vida, dónde había muerte. Por ahora si eso te complace viviré cómo lo hacen todos: Dibujaré una sonrisa en mi rostro y fingiré qué la guerra, la desdicha, la maldad y el perjuicio sólo existen en cuentos de hadas mal editados.( Aunque yo siempre entenderé la vida, en compañía de la muerte claro)

